A nivel global se sufren muchas injusticias, los ejemplos que ponemos a continuación, los podemos analizar con detenimiento y saber cuál es mi papel como líder de Dios. Los desafíos son los siguientes.
La sociedad moderna tiende a alejarse de los valores de Dios, promoviendo una visión del mundo más secular donde la fe tiene un papel cada vez menos relevante en la vida pública y personal. Es aquí donde nosotros podemos trabajar primero en fortalecer nuestra fe y tener una visión clara de lo que creemos.
Enfrentarse a las injusticias como la pobreza, la discriminación, la violencia y la desigualdad es un reto constante. El liderazgo del hijo de Dios es llamado a ser una voz profética que defienda a los más vulnerables y trabaje activamente por la justicia.
El mundo es cada vez más multicultural y diverso, lo que plantea el reto de vivir y expresar la fe cristiana en medio de diferentes creencias y prácticas.